Cetrero por la gracia de Dios.

Eras cura, un hombre de Dios, y aunque en la baja y alta Edad media, existieron muchos clérigos azoreros y gavilaneros, me atrevería a decir, que en la época que nos ha tocado vivir, fuiste el único cura/cetrero de toda España.
Nos conocimos en un Sky Trial, y desde entonces hasta el día de hoy, que un accidente trunco tu vida, fuimos amigos.
Teníamos en común muchas cosas: La pasión y el respeto por las aves de presa, por la caza, por las competiciones, pero sobre todo teníamos fe en Dios y en la naturaleza humana, en la que eras un auténtico especialista.
A lo largo de nuestras andaduras cetreras compartimos muchos buenos momentos. En ocasiones, bastantes diría yo, luchamos codo con codo por preservar y defender la actividad que tanto nos ilusionaba y que nos hacia sentirnos libres.
Tomaste el testigo de la presidencia de ACESUR de la mano de Francisco Ramirez. Paco, dejó el listón muy alto, más Tú , Pepe Amalio, en contra de todo pronostico, luchando contra viento y marea, mantuviste viva la ilusión de sus muchos asociados.
Quiero agradecerte el apoyo que siempre tuve por tu parte a muchas de mis iniciativas, de las que destacaría, como más importante la designación de la cetrería como Bien de Interés Cultural en Andalucía, tu respaldo a la creación de la Coordinadora Nacional de cetrería, tu presencia imprescindible, en los actos realizados en el Congreso de la IAF en Carmona; tu ayuda moral presencial en asambleas cruciales de la AECCA, los ratos inolvidables que compartimos en aquel documental de TVE, “Jara y Sedal” en el cortijo de Santa Teresa donde al alimón, cortamos oreja y rabo, o la carga , hombro con hombro, de aquella enorme pancarta que desplegamos en la Castellana, para manifestarnos en la capital de España en favor de la caza y en contra del radicalismo opresor de una minoría animalista que había logrado asaltar el poder.
En estos últimos años andabas embarcado en un proyecto de enormes dimensiones en Emiratos Árabes Unidos, liderando a un grupo de veteranos cetreros españoles en las afamadas pruebas de velocidad en linea recta, tan de moda en el Golfo Pérsico .
Querido Pepe, no quiero despedirme de ti sin mencionar tus misas cetreras, destacando las que celebraste, de la mano de Antonio Peláez, en la villa de Almonte y en la aldea del Rocío. Ambas llegaron a lo más profundo de mi corazón rociero y cetrero.
Llevo a gala tu amistad y tatuada en el alma aquella frase que dijiste frente a la Blanca Paloma: - “Solo me arrodilló ante Cristo mi Dios, para orar, o frente a mi azor, para retirarle la liebre recién capturada”.
Por último, decirte que nunca olvidaré aquel día en Osuna, en el Campeonato de España de bajo vuelo Harris a pluma, donde incomprensiblemente, en tu turno de vuelo, tú águila lió limpiamente en el aire a la perdiz que le tocó en suerte.
Me acerqué donde te encontrabas cebando y te dije:
- Juegas con ventaja Pepe, tienes a Dios de tu parte.
Volviste la cabeza y mirándome a los ojos, con esa sonrisa tuya tan característica, me respondiste bajito:
- No te quepa la menor duda Diego.
Estoy completamente seguro querido amigo, que ese Dios al que tanto amaste y ensalzaste desde el altar de tu parroquia, te tendrá por siempre a su vera.
Descansa en paz cetrero, que los bravos peregrinos te acompañen a diario en tú vuelo eterno.
Descansa en paz, Pepe Amalio
Manuel Diego Pareja-Obregón de los Rey